A pesar de un ligero declive en el número de nuevos diagnósticos por VIH en nuestro país, el número de nuevos casos está todavía lejos de alcanzar los objetivos marcados por ONUSIDA.

SEISIDA Y CESIDA valoran positivamente los esfuerzos realizados en los últimos años en la respuesta al VIH en España. Las medidas multidisciplinares puestas en marcha han sido claves para mejorar el control de las nuevas infecciones, avanzar hacia la eliminación del estigma, y mejorar la calidad de vida de las personas con VIH. El liderazgo institucional del Ministerio de Sanidad, en colaboración con gobiernos autonómicos y locales, entidades comunitarias y otros agentes sociales, es clave para lograr estos avances. Prueba de ello, ha sido el desarrollo e implementación del Pacto social por la No discriminación y la igualdad de trato asociada al VIH en 2018, que puso a España a la cabeza de la lucha contra el estigma.

Como parte de los programas de prevención combinada, la disponibilidad de la profilaxis preexposición (PrEP) oral, cuya financiación por el SNS con fármaco genérico tuvo lugar en 2019, supuso un punto de inflexión en los esfuerzos para disminuir la transmisión del VIH. Esta estrategia, que consiste en la toma diaria de medicamentos antirretrovirales en personas expuestas al VIH y que previene la adquisición de la infección, ha demostrado ser efectiva y segura. Desde la puesta en marcha de la implementación por todo el territorio nacional, más de 28000 personas han accedido a esta herramienta, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad. Esta cifra demuestra los esfuerzos realizados por todos los actores implicados en la respuesta al VIH, aunque es necesario disponer de información actualizada sobre el número de candidatos a la PrEP en la actualidad para poder valorar el significado de esta cifra, y comprender las razones que explican el 15% de interrupciones que se reporta el Sistema de Información de los programas de PrEP (SIPrEP).

A pesar de los avances persisten importantes barreras de diferente índole que impiden o limitan el acceso a la PrEP en España. Por una parte, el acceso se ve comprometido por el colapso de los programas de PrEP, lo que genera grandes listas de espera de personas con riesgo elevado de infección por VIH. Por otra, la falta de recursos y alternativas preventivas impide implementar estrategias más adecuadas y eficaces.

La puesta en marcha de nuevos recursos con programas de PrEP, como ha sucedido en la Comunidad de Madrid con dos nuevos centros Sandoval, es una excelente noticia. Sin embargo, las limitaciones en el acceso a estos recursos pueden contrarrestar estos esfuerzos. En SEISIDA conocemos la existencia de prácticas organizativas y discrecionales que dificultan el acceso y la permanencia en los programas de PrEP por parte de algunos centros, como sucede en el Hospital Puerta de Hierro o del mismo Centro Sandoval, donde a pesar de la escasa lista de espera, se dificulta el acceso y la continuidad asistencial de candidatos o usuarios de PrEP, que son remitidos a centros saturados de otras áreas asistenciales muchas veces saturados y que no pueden absorber esta demanda.  Desde SEISIDA y CESIDA queremos expresar nuestra preocupación por esta situación, que desprotege a los usuarios y socava la eficacia de esta estrategia preventiva.

Por otro lado, hay personas que, aun necesitando la PrEP, no pueden utilizarla por diversas razones. En algunos casos, existen contraindicaciones médicas que impiden un tratamiento seguro. En otros, intervienen factores psicosociales que pueden generar estigma y discriminación, situaciones de inestabilidad habitacional o geográfica, y dificultades emocionales o limitaciones para establecer y mantener hábitos estructurados. Quienes se encuentran en estas circunstancias pueden enfrentarse a importantes barreras para sostener una adherencia diaria, a pesar de los esfuerzos realizados para lograrlo. Estas situaciones afectan de forma desproporcionada a algunos colectivos en mayor riesgo de infección por el VIH —como trabajadoras y trabajadores sexuales, usuarios de drogas, población migrante o en situación de calle— quienes ya enfrentan barreras sociales y sanitarias añadidas.

En este contexto, recalcamos la urgencia de disponer de alternativas preventivas dentro del SNS, que ofrezcan una opción adecuada a quienes no pueden o no consiguen utilizar la vía oral. Negarles esas alternativas aumenta su riesgo de infección y perpetúa la desigualdad en la prevención del VIH.

Las formas de PrEP inyectable podrían ser una excelente alternativa, ya que por su formulación y capacidad de acción prolongada administrable cada varios meses,  ofrecen ventajas clínicas y sociales no cubiertas por las alternativas actualmente disponibles. Sin embargo, la que podría ser la primera presentación de PrEP inyectable en nuestro país ha visto su financiación denegada por parte el Comité Interministerial de Negociación de Precios, donde participan las administraciones central y autonómicas. Se trata de Cabotegravir inyectable (Apretude). Esta decisión supone un retroceso en términos de equidad, accesibilidad y eficacia en las estrategias de prevención del VIH puesto que implica perpetuar la situación de falta de alternativas para las situaciones anteriormente expuestas.

Consideramos fundamental avanzar hacia un acceso equitativo real a los programas de PrEP, diversificando las opciones de profilaxis preexposición con medidas que hayan demostrado su eficacia y capacidad para responder a las necesidades no cubiertas por las opciones preventivas disponibles.

Para lograrlo, es necesario contar con el compromiso de todas las partes implicadas en la respuesta al VIH. En línea con los principios de eficiencia y responsabilidad compartida, la incorporación en el SNS de nuevas alternativas preventivas debe garantizar tanto la equidad en el acceso como la sostenibilidad del sistema sanitario. Siendo conscientes del esfuerzo multilateral que esto requiere, debemos recordar el objetivo común de reducir los nuevos casos de VIH, el impacto que tiene esta infección en las personas que la adquieren y la responsabilidad social demostrada por la sociedad española, que tan lejos nos ha llevado.

Por todo ello, SEISIDA y CESIDA urgen a no desaprovechar la oportunidad de fortalecer la respuesta preventiva frente al VIH. Es imprescindible garantizar un acceso equitativo y efectivo a los programas de PrEP en todo el territorio, eliminar barreras administrativas que dificultan su uso, y ampliar las opciones disponibles incorporando nuevas herramientas como la PrEP inyectable de acción prolongada. Solo mediante una respuesta preventiva integral, diversa y centrada en las necesidades reales de las personas, podrá España acercarse al fin de la epidemia de VIH en nuestro país.